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miércoles, 5 de junio de 2019

Estrategia, modelo de negocio, estructura, comunicación: ¿por dónde iniciar?

La planeación estratégica formal invita a seguir una serie de pasos en forma ordenada. El ritmo de la actividad en las empresas a veces no permite emprender esas actividades con todo el rigor. Al entender la causa de los problemas que se evidencian en la actividad diaria, el empresario puede elegir momentos de intervención diferentes que eventualmente lo llevarán a completar el ciclo de planeación.

La situación ideal para darle forma a un nuevo negocio es empezar por la idea. El paso lógico siguiente es definir la estrategia para alcanzar el futuro deseado con los recursos existentes. Con una estrategia definida puede pensar en el mejor modelo de negocio que con una estructura acorde a este, se traduce en un arreglo organizacional de los colaboradores que se alinean, mediante mucha comunicación, hacia los objetivos trazados. 
En el mundo real de las empresas, ya hay ideas en desarrollo y en distintos niveles de implementación. En esta situación, puede no ser claro como poner en marcha los principios de la planeación estratégica de forma simple para que arroje resultados efectivos y rápidos.
Lo usual es esperar al inicio de alguno de los ciclos normales del negocio, por ejemplo el inicio de un nuevo año, para poner en marcha este tipo de esfuerzos. 
Sin embargo, ¿por qué no hacerlo en cualquier momento, e iniciando por cualquier parte del ciclo? Esto, aunque puede sonar contrario a las prácticas normales de este tipo de actividades de desarrollo empresarial, puede ser la aproximación que usted como empresario requiere para implantar mejoras rápidas que facilitan el crecimiento y consolidación.

El detonante es entender con la mayor precisión posible cuál es la causa de los inconvenientes que ve en la evolución de la empresa. Debe enfocar su atención tanto hacia afuera como al interior de la empresa. Permita la auto-crítica de lo que percibe. Abra espacio a sus colaboradores para que lo apoyen en estos análisis. Para cualquier síntoma debe buscar la causa. Por ejemplo, si las ventas están bajando o crecen menos rápido que en períodos anteriores, investigue si la razón está en un grupo de ventas menos dinámico, un producto que ha perdido atractivo o un competidor muy agresivo, un proceso de fabricación y venta lento, que ya no responde a las necesidades del mercado o cualquiera otra razón.

Esté siempre atento a la forma como se desarrollan los negocios y a los cambios que se evidencian. Los mercados evolucionan y con el tiempo adquieren dinámicas diferentes a las que está acostumbrado. En forma similar, su empresa se desarrolla de una forma que es adecuada para atender ese mercado, pero a veces no cambia al mismo ritmo del mercado. 
En esta situación cabe evaluar si los cambios del mercado son de una magnitud que justifica una redefinición estratégica o si es suficiente un ajuste en su organización.
Si las circunstancias lo llevan a pensar en un cambio estratégico, deberá embarcarse en un proceso de planeación estratégica formal, iniciando el ciclo como se sugirió en el primer párrafo arriba. 
Si determina que solo con ajustes a su organización puede mejorar sus opciones en el mercado, deberá evaluar si la estructura de la organización tal como está en la actualidad está bien alineada con el modelo de negocio elegido, si los procesos y procedimientos establecidos responden a las necesidades del momento o debe cambiar algo y si todos los colaboradores entienden cómo su aporte contribuye al logro de los objetivos. En cada uno de estos casos la intervención en el ciclo será en diferente sitio.

En el video “Cómo definir en qué situación se encuentra su empresa”, que encuentra haciendo clic acá, presentamos un esquema o marco de referencia que facilita pensar y determinar qué tipo de situaciones está enfrentando ahora y cómo puede prepararse mejor para responder con seguridad. 
Si en su empresa tiene diferentes líneas de negocio, es conveniente que haga el mismo análisis por separado para cada una. Lo más factible es que tengan un comportamiento distinto y requieran intervenciones diferentes.

Su empresa o linea de negocio puede estar en la etapa de ARRANQUE y por lo tanto ensamblando y poniendo en marcha un grupo de personas y recursos que la permitirá llevar o consolidar la idea en un mercado.
Es también factible que ya lleve un tiempo operando y se encuentre en una situación de ÉXITO SOSTENIDO. En esta etapa la empresa se retro-alimenta a si misma para sostener ese éxito y procurar un crecimiento. Tarde o temprano va a llegar un momento en que el actual estado de cosas, capacidades y recursos ya no permiten crecer más. Entrará en una etapa de RE-ALINEACIÓN donde ajusta lo que tiene y adiciona lo necesario, para crear nuevas energías y orientar los colaboradores hacia objetivos que pueden haber cambiado. El buen resultado de una correcta re-alineación es continuar con la situación de éxito.
A veces, los esfuerzos de re-alineación no serán suficientes porque las circunstancias internas y externas han cambiado en tal forma que se requiere un verdadero CAMBIO.

Otra forma de evaluar su empresa es determinando en qué parte del ciclo de vida empresarial se encuentra. Como los seres vivos, las empresas nacen, crecen, se desarrollan, alcanzan la madurez y si no se hace lo apropiado, mueren.
Cada una de estas etapas requiere un comportamiento diferente de la gerencia y de la organización. Al principio, los directivos deben estar muy cerca al mercado y a los colaboradores y trabajar al lado de ellos, en ambiente de informalidad y pocos procesos o estructuras. En la medida que crece, se hace necesario establecer formalidad en la forma de hacer las cosas de modo que facilite la repetición eficaz de las operaciones y aprender a delegar trabajo. Los directivos ocuparán más tiempo organizando los recursos que ejecutando directamente. El crecimiento se da en parte por la evolución de los mercados, y es mucho más productivo si se piensa con detenimiento en las formas más adecuadas y deseadas de crecer y se trabaja ajustando la organización para lograrlo.


En el artículo “El ciclo de vida del producto - Generalidades” que encuentra acá, ofrecemos, desde la perspectiva del producto, más información sobre cada una de estas etapas. Puede obtener de allí ideas que puede aplicar a la empresa.

martes, 28 de mayo de 2019

Crezca con la empresa

Las empresas como las personas pasan por distintas etapas en su vida. Cada etapa tiene diferentes características y requiere comportamientos y estructuras de organización diferentes. En la medida que la empresa crece y madura, sus directivos y los colaboradores deben modificar la forma de actuar en forma coordinada con esa evolución. 

Este artículo se basa en uno que Larry Greiner publicó en Harvard Business Review en 1972. 
Trata sobre las evoluciones y revoluciones que se dan dentro de las organizaciones en la medida que crecen. Los principios continúan vigentes y pueden ser de utilidad para el empresario de la empresa pequeña.
Presentamos nuestra interpretación del artículo de modo que el empresario de una pequeña empresa tenga elementos para comprender el origen de problemas en su empresa y para considerar las actividades que debe emprender para acompañar de mejor forma el crecimiento.

Larry Greiner plantea en su artículo que son cinco las etapas que una organización tiende a recorrer durante su crecimiento. 
Señala que no todas las empresas recorren cada etapa con similar intensidad. A veces, saltan una de esas etapas o su duración es ínfima de modo que apenas se nota. Otras, se quedan estancadas largo tiempo en alguna.
Cada nueva etapa aparece a raíz de una crisis generada por las limitaciones de la etapa vigente. 
Una empresa al crecer, incrementa la complejidad debida a la mayor cantidad de negocios que hace con un portafolio de productos y servicios más amplio, y a la vinculación de más colaboradores y proveedores. Esto hace que los esquemas que funcionaron antes, son ahora una barrera o freno que generan ineficiencia y problemas.
Una revolución al interior de la empresa corrige lo necesario para dar vida a una nueva etapa.
La nueva etapa se presenta como una evolución que facilita el crecimiento y estabilidad durante un tiempo. En la medida que el negocio continua creciendo y por lo tanto aumentando su nivel de complejidad, de nuevo aparece descontento, incertidumbre, algo de caos y turbulencia que hace necesario otra vez modificar el estado de las cosas, dando origen a una etapa diferente.
Como empresario debe estar atento a cada crisis y ser parte activa de la revolución que construye la nueva etapa.

Resistencia y cambio
La estructura administrativa que se emplea en cada etapa es parte del origen del poder que cada colaborador adquiere. 
Al consolidar actividades en cada área y desarrollar las habilidades para hacerlas bien, además de establecer los enlaces y contactos necesarios con otras áreas y personas, tanto internas como externas, lleva a cada colaborador a buscar mantener y solidificar la estructura existente. No ve con buenos ojos o apoya cualquier modificación o cambio.
Como líder puede caer fácilmente en esa misma trampa. 
Se acostumbrará a unos determinados esquemas de operación, que muy posiblemente usted ha sugerido e invertido tiempo para ponerlos en práctica, esperando que sus instrucciones se sigan como las da. Considerará que su poder debe ser reconocido y que las cosas deben hacerse cómo usted lo indica. No aceptará retos de cambio. Tampoco asimilará con facilidad que debe modificar algo en lo que ha invertido esfuerzo.

En su posición de líder, tiene la obligación de mantener los ojos abiertos y ser el primero en incentivar cambios y nuevas estructuras cuando determine que las actuales son ineficaces.
Son muchas las señales que indican que está entrando en una etapa de turbulencia.
Haga seguimiento a los indicadores de desempeño, a los comentarios tanto positivos como negativos de sus clientes y proveedores, procesos que ya no funcionan, inconvenientes de calidad en el producto o servicio, comunicaciones internas cada vez más difíciles e ineficaces, al clima interno de la empresa manifestado con buenas o malas actitudes entre sus colaboradores, conflictos entre ellos, rotación de personal, crecimiento estancado y forma como sus competidores evolucionan en su mismo mercado.
Los problemas de gerencia y gestión nacen con el tiempo y evolucionan con la empresa. Cambian permanentemente. Siempre habrá problemas para resolver, aunque de diferente índole. Debe identificar cada problema lo más pronto que pueda, cambiar de acuerdo a lo que se requiera e incentivar el cambio en sus colaboradores.

Greiner plantea que sólo la solución de cada revolución y turbulencia creada por esos problemas de desajuste que el tiempo crea en la estructura de la organización y las necesidades diferentes de cada momento, establece si una empresa se moverá al siguiente nivel de crecimiento.

Ya sugerimos la contradicción que usted como gerente y líder debe entender, atender y manejar. 
Cuando diseña un esquema organizacional con procedimientos y sistemas, desea que se consolide, de certeza y continuidad a la forma cómo las cosas se hacen. 
Con este tipo de aproximación busca prestar un buen servicio a sus clientes y mercado, a la vez que hace uso eficiente y efectivo de sus limitados recursos. 
Con el tiempo, el incremento de la complejidad de la operación, hace que estos métodos establecidos se vuelvan rígidos o ineficaces. 
Cambios en los mercados, las tecnologías y otros aspectos, contribuyen también a que los esquemas se vuelvan obsoletos. 
Pero ya ha creado conscientemente hábitos y comportamientos en sus colaboradores. Ellos han creado sus respectivas zonas de confort desde las cuales se desempeñan bien. Por esto, cualquier cambio que proponga, encontrará resistencia. 

Debe imponer de buena manera esos cambios. Es posible que a veces deba cambiar personas, no porque sean malos colaboradores, sino porque no se ajustan a las nuevas necesidades de gestión. Son decisiones difíciles pero deberá tomarlas. Evalúe siempre la posibilidad de conservar a la gente en otra posiciones donde encuentren satisfacción y aporten valor a la empresa.
Deberá también aceptar la realidad de que un cambio introducido por usted no va a durar permanentemente y con el tiempo, debe volver a cambiar. Deberá ser consciente de la contradicción y paradoja que eso representa. Borrar con el codo lo que ha escrito con la mano (en forma inteligente, pensada y consciente) es una de las claves de la evolución armónica de la empresa.

La duración de los etapas tranquilas de evolución y de cada revolución varía según el tipo de empresa y mercado. Pero no se sorprenda si cada vez son más cortas. 
Como líder debe hacer todo lo posible para reducir el tiempo de la turbulencia y cambio al nuevo esquema. También debe tratar de prolongar los tiempos de tranquilidad.

Greiner da nombre a las etapas según la característica sobresaliente del estilo de gerencia que es eficaz. 
Las revoluciones las identifica con el tipo de problema de gestión que debe resolver cuando el estilo de gerencia vigente pierde su capacidad.

Creatividad
La primera etapa es la de creatividad, tanto en relación al producto o servicio, como a los mercados que busca atender y la forma de hacerlo. 
Durante esta etapa, las prácticas formales de gerencia no son una prioridad. Hay que hacer y vender para empezar a generar flujo de efectivo que permita sobrevivir. 
Las comunicaciones entre todos los colaboradores son informales, frecuentes y desordenadas. Aunque existe una jerarquía que se acepta (todos reconocen quién es el jefe), nadie tiene inconveniente, incluido el jefe, en poner sus manos –literalmente– al servicio de los objetivos inmediatos.
La organización es en general informal. Se cambia todo con frecuencia. La intención es hacer los ajustes que sean necesarios sobre la marcha para atender el mercado de la mejor forma y resolver los problemas que aparecen.
Este caos inicial se vuelve enemigo cuando la empresa adquiere un impulso. Llega el momento cuando dar resultados consistentes requiere más formalidad, tanto en la forma de producir como de entregar y servir al mercado. 
Las comunicaciones deben mejorar en la medida que hay más actores (y más complejidad). 
Las finanzas, gastos y costos empiezan a requerir mejor control y seguimiento para evitar problemas de liquidez. 
Cuando está en la creación de su producto y mercado, cada problema que se presenta es urgente y alguien sale a buscar la solución sin preocuparse mucho si es la más económica o la mejor. Lo importante es resolver la situación ya.
Cuando las cosas empiezan a calmarse, como líder buscará la eficiencia en las operaciones.

La revolución que resuelve el caos y desorden se da con un liderazgo sólido, que pone orden, establece prioridades e introduce procedimientos.
Si usted ha sido quien daba las instrucciones durante toda la etapa de caos creativo, evalúese y determine si es la persona adecuada para un cambio de estilo. 
Sus colaboradores pueden identificarlo como la persona que toma decisiones rápidas sin reparar mucho en otras consideraciones. Cuando empiece a dar orden al caos, ya no podrá hacer esto. La organización deberá comenzar a seguir lineamientos que van a parecer molestos y que restan velocidad a las cosas.
Piense si la organización lo aceptará en ese nuevo rol, como la persona del orden. 
Evite el error de no dar un paso al lado si considera que no es la persona capaz de ese nuevo estilo. Hay cosas que no puede improvisar. Su nuevo estilo debe ser auténtico, como lo fue el inicial. No funciona simplemente poner una “máscara de orden” a su anterior yo. 
El objetivo central de la nueva etapa es crear una organización formal y estructurada. Deberá ser indiferente si usted la lidera o nombra un gerente con las habilidades requeridas. 
Si no sigue en la posición de líder que tuvo al inicio, siempre encontrará un lugar en la organización donde sus habilidades y conocimientos agreguen valor.
Como la empresa es su idea (y en muchos casos es también usted el que ha puesto en riesgo su capital), tendrá todo el derecho de seguir participando en forma activa en la dirección y lineamientos generales. Pero evite convertir a su gerente en un títere sin autoridad. 
Exhiba un alto grado de inteligencia emocional para aceptar el nuevo orden de cosas y continuar participando activamente en el nuevo modelo empresarial. 


Dirección
Con la revolución del liderazgo arranca una nueva etapa, la de dirección. 
Crea áreas funcionales diferentes y específicas, con controles y procesos claros. Aparecen más niveles de jerarquía.
Con más personas con responsabilidades ampliadas, las comunicaciones no pueden seguir el esquema de todos con todos de la etapa de creatividad. Debe crear esquemas de comunicación formales. Aparecen las reuniones de trabajo. (Ver ideas sobre este tema en el video Buenas reuniones en la empresa haciendo clic acá)
Las normas y procedimientos que ha establecido para controlar el desorden de la primera etapa deben ser dinámicas y ajustarse, dentro de esta misma etapa, en la medida que continua el crecimiento. (Contenidos adicionales sobre procesos y procedimientos encuentra en los vídeos Procesos -ver acá -, Elaboración de procesos. Sugerencia de una metodología -ver  acá -, y en el artículo Elaboración de procesos -ver acá -)
Sin embargo, por más ajuste que haga para que esas normas respondan a las necesidades, llegará un momento en que se vuelven una camisa de fuerza y los colaboradores se sienten limitados ante tantas instrucciones y niveles de autorización. 
Aparece un nuevo tipo de desorden cuando los procedimientos y normas empiezan a ser obviados, ejecutados a medias o ajustados sin informar a otras áreas.

Resuelve los problemas que se han creado, para dar paso a la siguiente etapa, con la revolución de autonomía.

Delegación
Con mayor delegación, estilo de gerencia que caracteriza la tercera etapa, se atiende la necesidad de autonomía de las áreas de la empresa.
Como líder (o su gerente) da responsabilidad a las personas, con la correspondiente autoridad. Responsabilidad sin autoridad es inocua y crea problemas de motivación.
Delegar, para una organización que se ha manejado en forma centralizada en cabeza suya o de su gerente no es fácil. Confiar que sus colaboradores van a hacer bien las cosas sin su inmediato control y autorización requiere haber desarrollado un grupo hábil. Necesita de su parte la adecuada presencia de ánimo para soltar las cosas, evidentemente sin perder de vista el control, que deberá adecuarlo a esta nueva circunstancia.
En el video Delegue -ver acá -, damos ideas sobre esta habilidad que debe desarrollar su empresa.
Cuando las áreas son más autónomas, las comunicaciones se reducen a temas de mayor envergadura. Usted, su gerente si lo tiene y los colaboradores de primer nivel, pueden ahora atender asuntos de más valor e importancia estratégica. Esto posibilita expandir el negocio a nuevas áreas.
En la medida que la organización sigue creciendo, el modelo de delegación debería seguir evolucionando a todos los niveles. Sin embargo, con una empresa relativamente grande, los jefes al delegar sienten que pierden control y la noción de lo que sucede en sus áreas. 
Esto da origen a la revolución del control

El modelo de Greiner tiene una aplicación práctica para las empresas pequeñas hasta esta etapa de delegación. Las siguientes etapas podrían tener alguna aplicación en especial si los niveles de complejidad por el tamaño del grupo humano, el tipo de producto o servicio ofrecido y los mercados atendidos son elaborados.
Por esto, de todos modos describimos el modelo completo.

Coordinación
La crisis de control se soluciona con mayores niveles de coordinación. Es la característica de la cuarta etapa. 
Para implementar esta coordinación entre áreas fuertes y separadas, debe introducir sofisticados esquemas de planeación y control, centralizar algunas funciones, crear grupos y mecanismos de comunicación para tratar aspectos y actividades específicas.
Cada grupo o área tenderá a cuidar mejor su área de control. Establecerá normas y procedimientos concretos y cuidará mucho que las otras áreas los cumplan. 
Aparecerán barreras incómodas y demasiados filtros y niveles de autorización que dan origen a la crisis de burocracia que hace evidente la dificultad de seguir manejando el negocio con tantos sistemas rígidos. 

Colaboración
La revolución de la burocracia se resuelve con un estilo de gestión basado en la colaboración donde se enfatiza la interacción entre las personas mediante grupos de trabajo y confrontaciones bien administradas de las diferencias entre los colaboradores.
Es un estilo de administración avanzado que requiere mucha claridad de las actividades de todas las áreas, altos niveles de delegación y mucho auto-control. También debe estar acompañado de una clara estrategia, convenientemente divulgada a toda la empresa. Son fundamentales una misión y visión claras y compartidas.



En el vídeo Crezca con la empresa (ver acá) presentamos este mismo tema en forma gráfica.

viernes, 24 de mayo de 2019

¿Como diseño una buena organización?

Diseñar una buena organización es una responsabilidad central del líder de una empresa. Debe partir de la definición de objetivos estratégicos y estar fundamentada en el propósito de la empresa. Hay diversas opciones para organizar los recursos de la empresa. Si elige correctamente, logrará diferenciarse en forma sostenida de sus competidores.

El diseño de una organización no es concretar un esquema con un dibujo de casillas y el nombre de sus colaboradores en cada una. Este es el último paso del proceso.
Un buen diseño de organización responde a los objetivos estratégicos que haya trazado y al modelo de negocio que quiera implantar para darle vida. 
La estructura sigue a la estrategia, es una tradicional frase para no olvidar este importante concepto. 
Cuando la organización se diseña para ordenar y conectar bien todas las actividades, se convierte en un activo competitivo que lo diferencia en forma sostenible de sus competidores.

Elementos a considerar
Son cuatro los elementos que debe considerar al diseñar una organización:
  • La tarea. Qué debe hacer cada uno de sus colaboradores.
  • Las personas. Todos sus colaboradores, sus características y las relaciones entre ellos.
  • La organización formal. La estructura de poder y relaciones que establece para hacer la tarea.
  • La organización informal. La estructura que se establece entre las personas.

Trabajadores del conocimiento
El segundo de los elementos citado son las personas. Una primera consideración para el diseño de la organización, es separar los colaboradores encargados de labores manuales en la planta de quienes contribuyen con conocimiento en las oficinas. Los criterios de diseño son diferentes.
Para los primeros, el esquema de organización es relativamente simple: un grupo de colaboradores reporta a un supervisor que asigna tareas concretas, típicamente de corto plazo, y hace seguimiento a su ejecución. El control se concentra en la adecuada utilización de recursos físicos y en alcanzar niveles de productividad, usualmente fijados con base en estándares conocidos.
Para los colaboradores en las áreas de oficina  – los trabajadores del conocimiento –, la tarea es más elaborada. Lo que el supervisor debe buscar es la eficacia. 
No es raro encontrar que estos trabajadores del conocimiento consideran que “la empresa” obstruye su trabajo. El trabajador del conocimiento, por la misma naturaleza de su actividad, prefiere que le indique un objetivo, le de unos recursos y lo deje libre para elegir cómo desarrollar su actividad. Si el supervisor se involucra mucho en la forma y no en el resultado, el trabajador del conocimiento puede llegar a considerar esto como una intromisión. 
Debe tenerse presente que la contribución de este grupo de personas se da al interactuar con otras. Se establece el reto de garantizar esa interacción fluida. No es raro encontrar que las personas pierden tiempo buscando el conocimiento, la información o los datos que necesitan, o coordinando el trabajo con los demás. 
El objetivo del supervisor es facilitar que esas barreras se reduzcan o desaparezcan.
Un trabajador del conocimiento se asume intrínsecamente responsable, capaz de comprometerse y hacer todo los posible para alcanzar las metas que se fija a sí mismo o las que acuerda con su supervisor. Es responsabilidad del supervisor asegurar que todo aquel que no siga ese lineamiento, cambie su comportamiento o se retire de la empresa.
Las metas que asigne el supervisor, además de relevantes con las capacidades del trabajador del conocimiento deben ser realistas y ambiciosas.
El supervisor debe, una vez asignadas las metas, dar espacio para la auto-gestión. Con base en su responsabilidad y capacidad, el trabajador del conocimiento organiza sus actividades para producir el resultado esperado. Un beneficio adicional de este esquema es la auto-motivación que el trabajador alcanza al ser dueño de su tarea.
Abrir ese espacio para la auto-gestión, no significa para nada que el supervisor deja de tener la obligación de hacer su trabajo, es decir, garantizar un resultado. Se modifica el énfasis. Un buen supervisor asigna los objetivos con claridad, determina y facilita el acceso a los recursos que sean necesarios y facilita la autonomía del trabajador del conocimiento. Pero siempre debe hacer seguimiento a la evolución de la tarea y al producto del trabajo.

Es en la coordinación del trabajo de todos, con orientación a los objetivos trazados en un plan estratégico, donde más esfuerzo debe ponerse al diseñar la organización adecuada. Los enlaces entre las diferentes áreas y la forma como se facilite el flujo de la información son la clave. 
En ocasiones, las estructuras demasiado verticales se convierten en una barrera para que la información que cada persona necesita para su trabajo se consiga con facilidad. Incluso, a veces ni siquiera fluye. 
El buen manejo de todos los datos, con un sistema que facilite acceso a quién los necesite es una importante mejora organizacional. (En el video Bases de datos relacionales para resolver problemas de información en la PYME, que puede ver haciendo clic acá, damos ideas de cómo desarrollar una aplicación simple para registrar, ordenar y emplear todo tipo de información relacionada con el curso de los negocios.)
Modelo de negocio
El ejercicio de planeación estratégica define qué hace y no hace su empresa. Cómo lo hace se define con un Modelo de Negocio que no es más que establecer qué prioridad da y cómo conecta cada uno de los cuatro pilares operativos de todo negocio: 
    • Innovación de producto: En este pilar se consideran todos los aspectos relacionados con la oferta de productos y servicios de la empresa, la forma de diferenciación con los competidores, cómo adiciona valor, el tipo de segmentos de mercado atendido y las capacidades con que cuenta la empresa.
    • Gestión de infraestructura: Describe la configuración del sistema de valor necesario para producir y entregar la oferta de la empresa, y para establecer y mantener una relación con cada mercado atendido.
    • Relación con los clientes: Se define y evalúa cómo accede la empresa al mercado y entra en contacto con sus clientes. Contempla cómo recoge y usa información del cliente para mejorar las relaciones que la empresa tiene con él, y así poder ajustar la oferta a las necesidades identificadas.
    • Finanzas: En este pilar se considera el modelo de ingresos y la estructura de costos de la empresa. Esto define las utilidades o pérdidas que genera la actividad. Se mide la habilidad del modelo de convertir el valor entregado al mercado en dinero.

El énfasis que su planteamiento estratégico de a cada uno de estos pilares define la cantidad, calidad, periodicidad e intensidad de los enlaces entre las diferentes áreas. También le ayuda a definir relaciones de poder y jerarquías.
A modo de ejemplo, si su énfasis estratégico está en entregar un servicio al cliente superior a cualquiera otra oferta del mercado, el pilar de Relación con los clientes será sobre el que girará el desarrollo de la organización. Los enlaces con los demás pilares estarán centrados en ese objetivo.
Los enlaces entre las áreas se manifiestan a través del diseño de procedimientos y procesos adecuados, del diseño de las reuniones necesarias (quiénes asisten, qué objetivo tiene la reunión, cada cuánto se realiza) y del establecimiento de un esquema de reportes (quién lo hace, qué contiene, a quién se distribuye). Esto se apoya con un sistema informático que ayuda y automatiza las actividades repetitivas.
Lo anterior determina la organización formal, que se traduce en un organigrama.

Tipos de organización
Para organizar los recursos, hay 3 opciones. El diseño de la organización da énfasis a una de estas opciones, pero es frecuente que considere elementos de las otras.
    • Función: se organizan las personas alrededor de grupos que se distinguen por la actividad principal que desarrollan (como ventas, mercadeo, recursos humanos, producción, mercadeo, finanzas, etc.) Es el modelo más común de organización. Este esquema facilita compartir conocimiento e información, permite la especialización y la estandarización de procesos. Dificulta el manejo de productos muy diferentes, no es fácil la interacción de procesos entre las diferentes áreas y se fomenta la división funcional de la empresa.
    • Salida: si la oferta de la empresa se caracteriza por productos y servicios muy diferentes entre sí, la organización alrededor de producto o servicio es la mejor opción. Cada grupo tiene su propia estructura funcional. Facilita el rápido desarrollo de productos y servicios. Tiende a crear diferencias de cultura y manejo entre las lineas que con el tiempo puede crear “repúblicas independientes” donde la lealtad de los colaboradores es más hacia la linea que hacia la empresa. Duplica recursos y puede llevar a que los clientes sean atendidos por más de un representante de la empresa.
    • Cliente/Geografía: cuando hay segmentos de mercado o clientes que ocupan una proporción importante de los recursos de la empresa, o cuando la empresa tiene importante presencia en áreas geográficas claramente diferenciadas, la organización se hace alrededor de esos grupos de clientes o se fortalece en cada zona. Este enfoque tiene similares ventajas y problemas a los mencionados en el enfoque de producto.

Criterios de diseño
Un diseño efectivo busca lo siguiente:
    • Crear beneficios de escala. La actividad de cada colaborador tiene el alcance más amplio posible.
    • Fomentar y permitir el desarrollo de comportamientos deseados en todos los empleados. 
    • Formar patrones y hábitos alrededor de la forma como se procesa y maneja la información.
    • Facilitar el agrupamiento de las personas de la mejor forma, según los tipos de organización mencionados en la sección anterior.
    • Considerar los enlaces, procesos o procedimiento y sistemas tecnológicos de apoyo más apropiados.

Las organizaciones más eficaces tienden a ser más planas, con pocos niveles entre la más alta jerarquía y los niveles de base. Facilita la comunicación, en calidad y velocidad, entre el cliente y los niveles donde se toman las decisiones.

La organización plana también minimiza la necesidad de reuniones periódicas programadas con ventaja en la utilización del tiempo de todos los colaboradores, sin perder el nivel adecuado de intercambio de información.